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Cambio de dirección

16/01/2012

El amable dibujante de este pequeño blog me ha recomendado, varias veces, que me haga un dominio propio. Así que por obra y gracia de… el dibujante, ¡me mudo! Nos vemos, o nos leemos, a partir de ahora en http://traductoradeformacionprofesional.com

Saludos😉

Amrik

The pursuit of happyness / En busca de la felicidad

11/01/2012

Empiezo pidiendo disculpas porque, aunque me considero una ávida lectora, no soy muy buena escritora cuando se trata de mis propias ideas, así que una vez avisados, aquí va la primera parrafada…

A principios de este año, que no ha hecho más que empezar, me llevé un buen porrazo con un futuro proyecto que ha hecho que me decida finalmente a empezar un blog, un poco para desahogarme y un mucho para compartir lo que voy aprendiendo del bonito y duro mundo traductoril.

El porrazo ha sido necesario para despertarme, ya que hasta ahora he trabajado con gente que me ha llevado de la manita y me ha tratado muy bien siempre. Me he dado cuenta de que lo que hasta ahora ha sido mi relación con el ámbito laboral no es realista.  Así que me ha servido para  ver la necesidad de retomar la búsqueda de futuros clientes y contactos que tenía abandonada desde hace algunos meses por culpa de un virus que nos afecta a todos de vez en cuando, la desmotivación.

Si hay algo que he aprendido desde que terminé la carrera es que la desmotivación es el peor enemigo de un traductor y por eso en esta primera entrada voy a auto motivarme, recordando cómo llegué a descubrir la profesión que me apasiona y el corto camino que llevo En busca de la  felicidad, intentando hacerme un hueco como traductora profesional.

Supongo que todo empezó en secundaria, cuando llegó el momento de empezar el bachiller y de elegir especialidad no era capaz de elegir ciencias o letras. La arquitectura me llamaba mucho la atención y aunque me encantaba la literatura y la lengua inglesa, no quería ser profesora ni azafata así que, ¿qué podía hacer con los idiomas? Decidí hacer lo más sensato y elegir la rama de ciencias para apostar por la arquitectura y como habréis imaginado ya, la cosa no cuajó. Me gustaba lo que estudiaba pero no me veía entre números, escuadras, cartabones y  vectores durante cinco años más el proyecto.

Y entonces, conocí a una mujer increíble, con un trabajo que parecía un sueño hecho realidad. Hablaba tres idiomas a la perfección, dos de ellos a nivel nativo. Había viajado muchísimo por placer, pero también viajaba por motivos de trabajo, porque era “intérprete”, y además, cuando no viajaba trabajaba desde casa, porque era “traductora”. Tenía sus propios horarios, podía vivir en cualquier parte, y trabajaba con muchos temas distintos así que nunca se aburría. Y tras dos años de escuchar sus anécdotas sobre el trabajo y de aprobar la selectividad gracias a las altas notas en asignaturas “de letras”, decidí estudiar TeI, sin importarme en que idioma especializarme. Estaba dispuesta a aprender todos los idiomas que se ofertaran.

Cuatro años universitarios después y uno de Erasmus en Francia, tenía mi título en el bolsillo y empecé a enviar CVs como una loca. Me llamaba mucho la atención la traducción literaria así que mi primer objetivo fueron las editoriales, y después todo lo que encontré. Sin embargo, dos meses más tarde no había recibido NINGUNA respuesta. Repito, ninguna. Ni un gracias. Fue brutal (todavía hoy sigo sin respuestas). Y es que es muy difícil conseguir contactos en este mundillo, sin experiencia, sin especialización, sin prácticas (que en Alicante no son obligatorias), sin, sin, sin.

Y en Navidad, me ofrecieron trabajo como profesora de francés en mi antiguo colegio. No era lo que quería, pero necesitaba trabajar, así que acepté y la cosa no fue tan horrible. De hecho, le cogí el gusto a la enseñanza y gracias a mi traductora intérprete preferida, empecé a trabajar también de traductora lo cual me permitía no perder el ritmo. Pero no tenía suficiente, quería traducir más y participar en proyectos de traducción un poco más creativos.

Me pareció que era un buen momento para especializarme y el máster de Valencia tenía buena pinta y entonces, a pesar de tener un contrato que podía prolongarse si me matriculaba en el CAP online, dejé el colegio y me hice un agujero en el bolsillo para estudiar un máster que prometía especialización en traducción literaria y audiovisual y unas estupendas prácticas en empresas.

No voy a entrar en detalles sobre dicho máster, pero conseguí mi autoprácticum, en una de las grandes empresas de la traducción audiovisual con sede en Valencia, y no sólo aprendí mucho sino que también participé en proyectos reales.

Han sido tres años de emails sin respuesta, pero también de respuestas muy humanas. De conocer el punto de vista de grandes como Fede Chaume y Dora Sales, en clase y de otros también grandes en Twitter y el mundo bloguero en el que soy tan novata. De ver con otros ojos la traducción literaria y abrir la mente para la traducción audiovisual. Pero también han sido tres años de trabajo intermitente y búsqueda de nuevas oportunidades.

Y esto último es precisamente lo que necesitaba recordar. Hay que trabajar muy duro, no sólo por “trabajar”, sino por “conseguir trabajo”. Hay que estar motivado y dispuesto a seguir aprendiendo. Hay que dar un paso más y entrar a formar parte de la gran comunidad traductoril.

Y gracias a todos estos seres encantadores que desde hace unos meses descubro de manera virtual, he recordado también que hay que tener muy presente que los traductores existimos y valemos y debemos tener Great expectations / Grandes esperanzas.

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